El arte en las cubiertas de Jane Eyre

¡Hola a todos!

Dentro de la iniciativa Adopta una autora os he ido hablando de Charlotte Brontë, de las traducciones que hay disponibles de Jane Eyre y sus diferencias y también de alguna que otra curiosidad. En esta ocasión os vengo a hablar de Jane Eyre otra vez, y más especificamente de sus portadas.

Seguro que muchos de vosotros cuando vais a las librerías, ya sea a mirar o a comprar un libro en concreto, ya habréis notado que es inevitable no fijarse en las portadas de los libros que hay colocados en los expositores y estanterías. Algunos tienen portadas muy llamativas, otros apenas son el título sobre un fondo de color, y en concreto en el caso de los clásicos tienden a abundar las cubiertas que emplean cuadros famosos y no tan famosos como “adorno”, encajen o no con la temática de la obra. Pues bien, en la entrada de hoy vamos a descubrir qué cuadros se han empleado como imagen de cubierta en distintas ediciones de Jane Eyre, tanto en inglés como en castellano.  He tratado de ser lo más rigurosa posible con las fechas de los cuadros, pero la verdad es que en algunas ocasiones o simplemente no se conoce o incluso según la fuente el año es diferente, espero que no haya muchas meteduras de pata.

Voy a empezar con una de las ediciones más “famosas” y que siempre destaco cada vez que hablo de este libro, que es ni más ni menos que la edición de Alba editorial, en tapa dura.  En esta ocasión, el cuadro es El árbol de los cuervos, de Caspar David Friedrich en 1822, que podéis encontrar expuesto en el museo del Louvre en París. Este pintor alemán es conocido por sus paisajes tanto de montaña como marinos, inspirados casi todos en lugares que el propio artista había visitado.

Caspar David Friedrich - El arbol de los cuervos (1822)_JE

Siguiendo con Alba editorial, esta vez en su formato de bolsillo, tenemos también otra obra de Caspar David Friedrich, en esta ocasión una xilografía llamada The Woman with a Spider’s Web in the middle of Leafless Trees, realizado en 1803 y que se encuentra actualmente en el British Museum en Londres. Como podéis notar, la obra ha sido discretamente coloreada para ser usada en el libro.

Caspar David Friedrich - The Woman with a Spider's Web in the middle of Leafless Trees (1803)_JE

Continuando con las ediciones en castellano, tenemos esta de Random House Mondadori, con una obra de un pinto británico Carlton Alfred Smith, Recalling the Past, realizada en 1888. Como nota curiosa, este mismo cuadro ha sido empleado como portada de Agnes Grey por la editorial Alba.

Carlton Alfred Smith - Recalling the Past (1888)_JE

Hace unos pocos meses la editorial Penguin, también perteneciente a Random House, reeditó en formato bolsillo su versión de Jane Eyre, y la obra elegida para ilustrar la cubierta es un dibujo de Dame Darcy, aunque ligeramente modificado, eso sí. En inglés existe una edición de la novela ampliamente ilustrada por Dame Darcy, con tintes góticos que le dan un aire muy interesante, me parece curioso que hayan elegido precisamente una de sus ilustraciones.

Penguin Jane Eyre_Dame Darcy.jpg

Para terminar con las ediciones en español, vamos con la cubierta más espantosa de todas, una de Alianza (que ha sufrido varios cambios de portada desde entonces, dicho sea de paso). La obra que malamente figura en la cubierta es A Quiet Read, de William Kay Blacklock, realizada en torno al año 1900. Desde luego, es mucho más bonita la obra original que el destrozo que hicieron con ella en la portada del libro.

A_Quiet_Read_by_William_Kay_Blacklock (1900)_JE.jpg

Empezando por las cub iertas inglesas, tenemos esta de Wordsworth classics, donde aparece el cuadro Reflexiones de Ether Porter Bailey, una interesante elección aunque también ha sido adaptado ligeramente para encajar mejor con los esquemas de la editorial.

Ether Porter Bailey - Reflections_JE

No podía faltar alguna edición de Penguin, y concretamente he querido elegir esta porque el cuadro que aparece encaja muy bien con la novela, se trata de The Governess, de Rebecca Solomon, pintado en 1851, y como nota curiosa, se vendió en una subasta en Christies en el año 2007 por el “módico” precio de 31.200 libras.

The Governess - Rebecca Solomon (1854)_JE.jpg

Otra edición de Penguin distinta tiene en la cubierta la obra Beauty, de John Everett Millais, que está también en una colección privada.

Beauty - John Everett Millais_JE.jpg

Otro cuadro que ha sido empleado en unas pocas ediciones más de Jane Eyre en inglés, siguiendo la misma temática, es The Governess, de Richard Redgrave, pintado en 1844, expuesto en el Victoria & Albert Museum de Londres.

The Governess - Richard Redgrave (1844)_JE.jpg

En esta edición de Everyman Library,  el cuadro que aparece en la cubierta es The Travelling Companions, de Augustus Leopold Egg, pintado en 1862 y que se encuentra en el Birmingham Museums and Art Gallery (Reino Unido).

The Travelling Companions - Augustus Leopold Egg (1862)_JE.jpg

Por último, quería incluir también esta edición en alemán ya que me parece muy curioso que se haya elegido precisamente este cuadro para la imagen de la cubierta, hay que ver lo que cambia poder tener una visión completa del cuadro. La obra se titula Alicia en el país de las maravillas, hecha en 1879 por George Dunlop Leslie, expuesta en el Brighton and Hove Museums & Art Galleries (Brighton, Reino Unido).

George Dunlop Leslie - Alicia en el país de las maravillas (1897)_JE.jpg

Espero que os haya gustado la entrada y que os haya resultado interesante, yo al menos he aprendido y disfrutado mucho preparándola, así si os vais de vacaciones este verano a alguna de las ciudades donde están los cuadros, siempre merece la pena ir a hacerles una visita 😉

Próxima publicación en castellano: El gabinete de las hermanas Brontë

¡Hola a todos!

Si hace unos días os hablaba de las próximas publicaciones que habrá en inglés relacionadas con la familia Brontë y con Jane Eyre, hace poco saltó la noticia de que en castellano también vamos a tener una nueva obra que trata, en esta ocasión, sobre los objetos cotidianos usados por la familia.

 

El gabinete de las hermanas BronteEl gabinete de las hermanas Brontë. Nueve objetos que marcaron sus vidas. 
Deborah Lutz. Traducción de María Porras Sánchez.
A la venta en noviembre de 2017.
Editorial Siruela.
ISBN: 9788417151379

En un precioso ejercicio de estudio de la cultura material, la experta en literatura victoriana Deborah Lutz aporta un nuevo enfoque a las complejas y fascinantes vidas de las Brontë a través de los objetos que poseyeron.
Lo que llevaban, lo que cosían, lo que escribían o dibujaban. Todo esto permite esbozar un retrato íntimo de la vida y la obra de las hermanas Brontë, una familia de escritoras que lleva casi doscientos años cautivando a los lectores. En esta excepcional y detallada biografía, se desarrollan las historias de algunos objetos significativos de la casa de Haworth. Así, Lutz sumerge a los lectores en una recreación llena de matices de la vida diaria de las tres hermanas al tiempo que avanza de forma cronológica por los acontecimientos más relevantes de sus biografías: la muerte de su madre y de sus dos hermanas, los reinos imaginarios de sus escritos de infancia y sus denodados esfuerzos por dejar huella en la literatura. Desde los libros en miniatura hasta los bastones de endrino que llevaban en sus solitarias caminatas por los páramos, cada pertenencia abre una ventana al mundo de las tres hermanas, a su preciada obra de ficción y a la era victoriana.
Una descripción del collar de latón que llevaba el mastín de Emily conduce a una serie de entretenidas anécdotas sobre la influencia de los perros de la familia en su escritura y sobre la relación que los victorianos tenían con sus mascotas en general. Los escritorios portátiles tuvieron un papel crucial en la obra de estas escritoras: fue la curiosidad que llevó a Charlotte a fisgonear en el escritorio de Emily lo que propició que su primera obra llegara a la imprenta, seguida después por Jane Eyre y Cumbres borrascosas.

 

 

Charlotte Brontë en la Luna

Ya sabemos, por las entradas que he ido haciendo dentro de la iniciativa Adopta Una Autora, que Charlotte Brontë llegó muy lejos. Lo que algunos no sabrán es que incluso llegó a la Luna.

El 7 de diciembre de 1972, fue enviada a la Luna la mision Apolo 17, siendo esta la séptima y última que pondría los pies en nuestro querido satélite. A bordo iban Eugene A. Cernand, Harrison H. Schmitt y Ronald E. Evans, que volvieron a la Tierra el 19 de diciembre de ese mismo año tras haber estado tres días explorando la Luna.

Como querían aprovechar el viaje, la NASA tenía en mente explorar una de estas tres zonas hasta ahora no analizadas en anteriores misiones: el crater Alphonsus, crater Gassendi y el valle Taurus-Littrow. Como el objetivo era obtener muestras de distintos lugares y materiales de la luna, finalmente fue el valle Taurus-Littrow el que salió vencedor ya que allí esperaban poder obtener muestras de material procedente de deslizamientos cercanos y también de actividad volcánica reciente de la zona.

Eugene A. Cernan y Harrison Schmitt fueron los encargados de explorar la Luna mientras Ronald E. Evans se quedaba en órbita realizando distintos experimentos. En el primer viaje que hicieron a bordo del rover lunar, fueron bautizando los distintos lugares y pequeños cráteres que se encontraron a su paso, siendo uno de ellos el cráter Brontë, en honor a Charlotte Brontë. El cráter lo podéis ver en la imagen que aparece debajo y para que os hagáis una idea mide unos 210 metros de diámetro.

Luna_Bronte

Cerca de esa zona están, entre otros muchos cráteres con nombres pintorescos, Camelot, llamado así en honor al Rey Arturo y su mesa redonda y Sherlock, llamado así por el personaje de Sherlock Holmes. Además hay una región plana llamada Tortilla flat, llamada así por el libro de mismo nombre de John Steinbeck.

Como curiosidad, la familia Brontë desde 1976 también tiene un cráter en su honor en el planeta Mercurio, con un diámetro de 68 kilómetros, bastante mayor que el de la Luna y en esta ocasión el nombre se lo puso directamente la Unión Astronómica Internacional.

Referencias:
https://the-moon.wikispaces.com/Apollo+17+site
http://bronteblog.blogspot.com/
https://planetarynames.wr.usgs.gov/

Jane Eyre – Charlotte Brontë (WHSmith 225 anniversary edition)

Este mismo mes WHSMith, una cadena de librerías inglesa, ha publicado una colección de siete novelas clásicas para celebrar su 225 aniversario, todas con un formato y un color bastante característico, con la cubierta amarilla y los bordes de las páginas teñidos de color negro, siguiendo un poco el estilo de publicación de mitades de 1800 que vendía la cadena. Y os hablo de esta colección porque, como no, Jane Eyre ha sido una de las novelas elegidas para este aniversario (al final de la entrada os dejaré una imagen con el resto de las novelas, para que podáis ver que más novelas han elegido). Por ahora solo se pueden comprar o en tiendas físicas en Reino Unido o en la tienda online de la cadena.

64839As part of our 225th anniversary celebrations in 2017, we’re paying homage to seven popular classics by reproducing them as limited edition yellowbacks. Nowadays yellowback books are a rare collector’s item but back in the late 1800’s they were a common sight on Britain’s railways. Yellowbacks are an incredibly important part of the history of WHSmith, cementing our place in the books and rail industries, and we are very proud of the role we played in bringing books to the masses.This is a special yellowback edition of Jane Eyre by Charlotte Bronte. A classic novel of intense power and intrigue, Jane Eyre dazzled readers with its passionate depiction of a woman’s search for equality and freedom.

Datos de esta edición:

Idioma: Inglés
Fomato: tapa blanda
Editor: WHSMith y Vintage Classics
ISBN: 9781784873165
Ilustraciones: No
Precio: 7,99 £

 

Otros libros de la colección:

yellowbacks-large

Charlotte y Bruselas (5): carta del 18 de noviembre de 1845

cartas

Llegamos ya a la última carta conservada, escrita a finales de 1845. En la página web de la British Library se puede encontrar además la versión escaneada de esta carta, de la que os dejo unas imágenes a continuación. En ella podemos ver ya no solo la forma que tenía de escribir Charlotte, también se ve que en algunos pasajes la letra parece escrita con mucha fuerza, mostrando así físicamente el sufrimiento que estaba padeciendo en ese momento. También es curioso ver como hasta el más mínimo trozo de  papel se aprovechaba en esa época y se usaba la propia carta como “sobre”. En cuanto al contenido, podemos ver que Charlotte se impuso a sí misma restricciones a la hora de escribirle, cosa llamativa.

18  de noviembre 1845.

Haworth
Bradford Yorkshire

Señor

Ya han pasado seis meses de silencio; estamos hoy a 18 de noviembre, mi última carta estaba fechada (creo) el 18 de mayo, puedo entonces escribirle de nuevo sin faltar a mi promesa.

El verano y el otoño me han parecido muy largos; a decir verdad me han hecho falta dolorosos esfuerzos para soportar hasta el momento presente la privación que me he impuesto. Usted no puede imaginarse qué es eso, usted, Señor, pero imagínese por un instante que uno de sus hijos esté separado de usted, a 160 lugares de distancia, y que deba permanecer seis meses sin escribirle, sin recibir noticias suyas, sin poder hablar, sin saber cómo se comporta, entonces podrá comprender fácilmente todo lo que hay de duro en una obligación de este tipo.

Le diré francamente que durante la espera he tratado de olvidarle, porque el recuerdo de una persona que se cree que no se va a volver a ver jamás y que, sin embargo, se estima tanto, fatiga demasiado el espíritu y cuando se ha sentido esa especie de inquietud durante uno o dos años, uno está dispuesto a todo para recuperar el reposo.

He hecho de todo, he tratado de mantenerme ocupada, me he prohibido totalmente el placer de hablar de usted, incluso a Emilie (Emily), pero no he podido vencer ni mis remordimientos ni mi impaciencia. Es humillante, no ser capaz de dominar los propios pensamientos, ser esclava de un lamento, de un recuerdo, esclava de una idea dominante y fija que tiraniza el espíritu. ¿Acaso no puedo yo tener yo por usted la misma amistad que usted tiene por mí, ni más ni menos? Entonces estaría tan tranquila, tan libre, podría mantenerme en silencio durante diez años sin esfuerzo.

Mi padre va bien pero su vista casi ha desaparecido, ya no puede ni leer ni escribir y sin embargo los médicos opinan que todavía hay que esperar algunos meses antes de intentar operarle. El invierno no será para él mas que una larga noche, rara vez se queja, admiro su paciencia. Si la Providencia me tiene asignado el mismo destino, ojalá me pueda dar también la misma paciencia para soportarlo. Me parece, señor, que lo más amargo de los grandes males físicos es tener que estar obligado a compartirlo con todos los que nos rodean. Se pueden esconder las enfermedades del alma pero aquellas que afecta al cuerpo y destruyen las facultades no se pueden esconder. Mi padre me permite ahora leer y escribir por él, así me muestra mucha más confianza de la que jamás me ha mostrado, lo que es un gran consuelo.

Señor, tengo un favor que pedirle. Cuando responda a esta carta hábleme de usted, no de mí, ya que sé que si me habla de mí será para regañarme y, esta vez, me gustaría ver su lado benévolo. Hábleme entonces de sus hijos, nunca tenía la frente fruncida cuando tenía cerca a Louise y a Claire y a Prosper. Dígame algo sobre el Pensionnat, sobre las alumnas y profesoras. ¿Las señoritas Blanche, Sophie y Justine todavía están en Bruselas? Dígame donde ha ido durante las vacaciones, ¿Acaso no ha estado en las orillas del Rin? ¿No ha visitado Cologne o Coblentz? Dígame lo que quiera, maestro, pero dígame algo. Escribir a hasta ahora una maestra auxiliar (no, no quiero recordar mi empleo como maestra auxiliar, lo repudio), pero escribir a una antigua alumna no puede ser una ocupación muy interesante para usted, lo sé, pero para mí significa la vida. Su última carta me ha servido de sustento, de alimento durante seis meses, ahora necesito otra y me la dará, no porque sienta amistad por mí, porque no debe de sentir mucha, pero porque tiene un alma compasiva y porque no condenaría a nadie a largos sufrimientos para evitarse unos instantes de molestia. Prohibirme a mí misma escribirle, negarse a responder no sería más que arrancar la única alegría que tengo en el mundo, privarme de mi último privilegio, un privilegio al que no renunciaría jamás voluntariamente. Créame, maestro, al escribirme está haciendo una buena obra, mientras yo le vea contento conmigo, mientras tenga esperanza de recibir noticias de usted puedo estar tranquila y no demasiado triste; pero cuando un silencio sombrío y prolongado parece advertirme de la lejanía de mi maestro de mí, cuando día tras día espero una carta y que día tras día la decepción me devuelve a mi dolorosa miseria, cuando la dulce alegría de ver su escritura, de leer sus consejos me rehúye como una vana visión, entonces, me sube la fiebre, pierdo el apetito y no duermo, me consumo.

¿Puedo volver a escribirle el próximo mes de mayo? Me hubiera gustado poder esperar todo un año, pero es imposible, es demasiado tiempo.

C Brontë

(fragmento en inglés) Debo decirle unas palabras en inglés – ojalá pudiera escribir cartas más alegres, porque cuando relea esta, pensaré que es más bien melancólica. Pero perdóneme mi querido maestro, no se irrite por mi tristeza, según las palabras de la Biblia “De la plenitud del corazón, la boca habla” y pienso que es realmente complicado estar alegre si no le voy a volver a ver nunca más. Notará por los errores de esta carta que estoy olvidando el francés, aún así leo todos los libros en francés que puedo conseguir, me aprendo de memoria un pasaje al día, pero desde que me marché de Bruselas no he vuelto a escuchar hablar francés, y entonces sonaba como música para mis oídos. Cada palabra era preciada para mí porque me recordaba a usted, amo el francés por su bien con todo mi corazón y mi alma. Adiós mi querido maestro, que Dios le proteja con especial cuidado y le llene de bendiciones.

Charlotte y Bruselas (4): carta del 8 de enero de 1845

 

cartas

En esta tercera carta ya se empieza a ver claramente la desesperación de Charlotte, tanto que incluso hay algunos fragmentos que han sido tachados. Aunque ya dije al principio que las cartas no habían sido traducidas al castellano hasta el momento, sí es cierto que precisamente  esta carta aparece en el libro Grandes cartas de amor publicado por La esfera de libros. Aún así, la traducción que aquí aparece es cosecha propia, basada en la versión original escrita en francés. Sirva esta siguiente carta como preludio para el “gran final”, donde tenemos alguna que otra sorpresa reservada.

8 de enero de 1845

Haworth – Bradford – Yorkshire

El Sr. Taylor regresó, le pregunté si tenía alguna carta para mí –“No, ninguna.”. “Paciencia”, pensé, “su hermana regresará pronto”. La señorita Taylor regresó, “No tengo nada para usted de parte del Señor Heger” dijo ella “ni carta ni mensaje”.

Habiendo comprendido bien esas palabras me dije a mi misma lo que le hubiera dicho a cualquiera en una situación parecida, “Tienes que renunciar y, sobre todo, no afligirte a causa de una desgracia que no mereces”. Me he esforzado en no llorar y en no quejarme.

Pero cuando uno no se queja y cuando uno desea dominarse a sí mismo como si fuera un tirano, las facultades se rebelan y se paga la calma exterior con una lucha interior casi insoportable.

Día y noche no encuentro ni reposo ni paz, si duermo tengo pesadillas donde le veo a usted, siempre severo, siempre sombrío e irritado conmigo.

Discúlpeme entonces Señor si tomo la iniciativa de escribirle de nuevo. ¿Cómo puedo soportar la vida si no hago un esfuerzo para tratar de aliviar el sufrimiento?

Sé que perderá la paciencia cuando lea esta carta. De nuevo pensará que estoy exaltada, que tengo pensamientos oscuros, etc. Que así sea Señor, no busco justificarme, me someto a todo tipo de reproches, todo lo que sé es que no puedo, que no quiero, resignarme a perder por completo la amistad con mi maestro. Preferiría sufrir los más grandes dolores físicos que tener siempre el corazón lacerado por amargos remordimientos. Si mi maestro me retira por completo su amistad quedaré totalmente devastada, si me da un poco, aunque sea muy poco, estaré contenta, feliz, tendré un motivo para para poder seguir viviendo, para seguir trabajando.

Señor, los pobres no necesitan gran cosa para poder vivir. No piden más que las migajas de pan que caen de la mesa de los ricos, pero si se les niega incluso esas migas de pan, se mueren de hambre. Yo tampoco necesito mucho afecto por la parte de aquellos a los que amo, no sabría qué hacer con una amistad entera y completa, no estoy acostumbrada, pero usted mostró, hace tiempo, un poco de interés cuando yo era su alumna en Bruselas y quiero conservar ese poco interés, me aferro a él como me aferro a la vida misma.

Usted me dirá tal vez: ”No me interesa ya lo más mínimo Señorita Charlotte, ya no está usted en mi casa, os he olvidado.” Pues bien Señor, dígamelo entonces francamente, será para mí una conmoción, pero siempre será menos horrible que la incertitud.

No quiero releer esta carta, la envío tal y como la he escrito, sin embargo tengo la sensación de que habría personas frías y racionales que dirían al leerla “ella está delirando”. Como única venganza les deseo a esas personas tener un solo día los tormentos que yo he sufrido desde hace ocho meses, veríamos entonces si ellos mismos no delirarían.

Se sufre en silencio mientras se tiene fuerza y cuando las fuerzas faltan se habla (algo tachado) sin medir mucho las palabras.

(tachado: no tengo necesidad de desearle felicidad y prosperidad, ya goza de ella).

Le deseo al Señor felicidad y prosperidad.
CB.

Biografías de Charlotte Brontë (y su familia)

Dentro de la iniciativa Adopta una autora después de haber hablado un poco de algunas curiosidades sobre Charlotte Brontë y de haber creado infografía de su vida quería aprovechar el mes de marzo para dar a conocer las biografías existentes tanto sobre ella, como no, como sobre otros miembros de la familia.

En el blog ya podéis encontrar reseñas de alguna de las biografías existentes de la familia Brontë, tanto en general como centrada en alguno de sus miembros. Algunas obras están más centradas en su entorno o sus obras maestras, otras incluso son obras de ficción basadas en hechos reales. Sea como sea, os dejo a continuación una breve lista de las reseñas ya disponibles:

Claro está, tengo muchas más en casa pero tampoco son las únicas existentes. Mi intención con la entrada de hoy es, además de hacer un repaso de los libros ya reseñados en el blog, presentaros una infografía donde aparecen las biografías más importantes publicadas hasta el momento. Claro está hay unas cuantas que no he podido incluir pero que tampoco son precisamente sencillas de encontrar debido a que se publicaron ya hace unas cuantas décadas.

infografia-biografias

Por desgracia muy pocas son las obras que han sido traducidas al castellano de las aquí presentes, y menos aún las que se han escrito directamente en español. A la venta podréis encontrar Todo ese fuego de Ángeles Caso, libro del que hablé rápidamente en esta entrada, también está el libro de Elizabeth Gaskell de La vida de Charlotte Brontë, y en algunas librerías de segunda mano podréis encontrar probablemente El sabor de las penas de Jude Morgan o  El mundo interior, las hermanas Brontë en Haworth de Juliet Gardiner, pero casi ahí termina la cosa.

Puestos a destacar alguna obra, si solamente os apetece leer un libro sobre Charlotte os recomiendo Charlotte Brontë: a life de Claire Harman  y si lo que os interesa es la familia entera, la mejor es The Brontës de Juliet Barker.

Espero que esta infografía, a pesar de que le faltan algunas obras, os pueda ayudar a la hora de buscar más información sobre la familia o sobre alguno de sus miembros.

Charlotte y Bruselas (3): Carta del 24 de octubre de 1844

cartas

Siguiendo con la segunda carta que Charlotte le escribió a Héger, donde se puede ver como la ansiedad va abriéndose paso al no recibir respuesta por su parte a pesar de que todavía hay cierto optimismo en sus palabras. Es también una carta mucho más breve pero muy intensa, así que sin mucho más que decir, os dejo disfrutar de ella.

24 de octubre de 1844

Haworth

Señor

Estoy muy feliz esta mañana, cosa que no me sucede con demasiada frecuencia en los dos últimos años, y es porque un señor que conozco va a ir a Bruselas y me ha ofrecido hacerse cargo de una carta para usted. La carta se la dará él mismo, o su hermana, de forma que así estaré segura de que llega a vuestro poder.

No voy a escribir una carta muy larga, primero porque no tengo tiempo, porque tiene que salir lo antes posible, y después por miedo a aburrirle. Me gustaría solamente preguntarle si ha recibido noticias mías al principio del mes de mayo y después en el mes de agosto. Hace seis meses que espero una carta suya, seis meses de espera es mucho tiempo. Sin embargo no me molestaría y sería ricamente recompensada a cambio de esa pequeña pena si me escribiera ahora una carta y se la diera a ese señor, o a su hermana, que me la entregaran sin falta.

Por corta que sea la carta estaré satisfecha, no olvide solamente decirme como se encuentra usted como se encuentran su mujer y sus hijos, y como están las profesoras y alumnos.

Mi padre y mi hermana le presentan sus respetos, la enfermedad de mi padre aumenta poco a poco, aun así todavía no está del todo ciego. Mis hermanas se comportan bien pero mi pobre hermano sigue aún enfermo.

Adiós Señor, espero recibir noticias suyas pronto. La idea me hace sonreír porque el recuerdo de sus bondades no se irá jamás de mi memoria y mientras duren esos recuerdos (el afecto) el respeto que me ha inspirado también durará.

Vuestra muy devota alumna,

C Brontë

Acabo de mandar encuadernar todos los libros que me dio usted mientras aún estaba en Bruselas. Me produce un profundo placer contar con ellos, forman una pequeña biblioteca entre todos. Primero están las obras completas de Bernardin St. Pierre, Les pensées de Pascal, un libro de poesía, dos libros alemanes y (lo que vale más que el resto) dos discursos del Señor Profesor Heger, pronunciados en la entrega de premios del Ateneo Real.

Charlotte y Bruselas (2): Carta del 24 de julio de 1844

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Hoy os traigo la primera de las cuatro cartas que se conservan de la correspondencia entre Charlotte Brontë y Constantin Héger. Estas cartas causaron un gran revuelo en 1913, cuando Paul, uno de los hijos de Constantin y Zöe, las llevó a la British Library de Londres

La historia de cómo llegaron a conservarse estas cuatro cartas también es muy curiosa. Zöe, la fiel esposa de Constantin,  le contó a su hijo Louise que había visto a su marido tirarlas a la basura pero que ella había decidido rcuperarlas y coser y pegar aquellas que había roto en pedazos, para guardarlas después en su joyero para así poder demostrar que era un amor no correspondido por parte de él, o eso dicen.

En cualquier caso, leer estas cartas escritas originalmente en francés es una increíble experiencia, por la pasión y el dolor que se puede ver en cada línea, y nos ayuda a comprender un poco mejor a Charlotte y también conocer su día a día.

Las versiones originales, tanto en francés como su traducción en inglés las podéis encontrar en algunos libros, entre otros Selected letters of Charlotte Brontë de Margaret Smith. La traducción que os pongo debajo de la primera carta (y de las demás que vendrán) la he hecho yo misma a partir de la versión original francesa, pensad que no soy traductora profesional pero he intentado hacerlo lo mejor posible. Que yo haya visto no existe ninguna versión en castellano donde aparezcan las cartas, así que espero que os gusten.

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Para Constantin Héger, 24 de julio de 1844

Haworth

Señor

Sé que no es mi turno de escribirle, pero ya que la señora Wheelwright va a ir a Bruselas y no le importa hacerse cargo de una carta, me parece que no debo aprovechar una ocasión tan favorable para escribirle.

Estoy muy contenta de que el curso escolar casi haya terminado y que se acerquen las vacaciones – estoy contenta por usted señor, ya que me han dicho que trabaja demasiado y que su salud está un poco alterada. Por ello no me permito quejarme sobre su largo silencio, me gustaría más estar seis meses sin recibir noticias de usted que añadir más peso a la ya pesada carga que le abruma. Recuerdo bien que ahora es la época de las redacciones, y que pronto será la de los exámenes y después la de los premios, y que durante todo este tiempo usted está condenado a respirar la desencantada atmósfera de las clases, a ser utilizado, a explicar, a preguntar y a hablar a lo largo del día, y después por la noche con todas esas infelices redacciones para leer, corregir y casi reescribir. ¡Ah, señor! Una vez le escribí una carta poco razonable, a causa del dolor que apresaba mi corazón, pero ya no lo volveré a hacer. Intentaré no ser egoísta y mientras veré sus cartas como una de las mejores alegrías que conozco, esperaré pacientemente hasta que le plazca y convenga enviarme una. Mientras tanto yo puedo escribirle a usted una breve carta de vez en cuando, usted me ha autorizado.

Temo olvidar el francés, porque estoy segura de que nos volveremos a ver un día – no sé cómo ni cuándo – pero será así porque lo deseo tanto, y no me gustaría quedarme muda delante de usted. Sería demasiado triste verle y no poder hablarle. Para evitar este mal, aprendo de memoria todos los días media página de francés de un libro de estilo familiar. Y me resulta un placer aprender de esta forma, señor, cuando pronuncio las palabras en francés es como si estuviera con usted.

Me acaban de ofrecer un puesto como maestra principal en un gran internado en Manchester, con un salario de 100£, unos 2500 francos por año. No he podido aceptarlo ya que hacerlo me alejaría de mi padre, y eso no puede ser. Aun así tengo mi propio proyecto, cuando se vive en el retiro el cerebro sigue trabajando, uno desea estar ocupado y mantener una carrera activa. Nuestro Presbiterio es una casa lo suficientemente grande para que con unos pequeños cambios haya sitio para 5 o 6 internas. Si pudiera encontrar ese número de niñas de buena familia me dedicaría a educarlas. A Emilie (Emily) no le gusta mucho ser maestra pero ella se ocuparía de las tareas del hogar y, aunque sea un poco recluida, tiene un corazón demasiado bondadoso como para no hacer lo mejor posible para los niños. Ella también está muy dotada en el orden, la economía, la exactitud, pero yo misma me haría cargo del trabajo asiduo, tan necesario en un internado.

Ese es mi proyecto Señor, que ya le he explicado a mi padre y que acepta. Ya solo falta encontrar alumnas, cosa bastante complicada, porque estamos alejadas de las grandes ciudades. No nos importa atravesar las montañas que nos hacen de barrera, pero la tarea que no entraña problemas no tiene mérito, y tenemos un gran interés en vencer los obstáculos. No digo que vaya a conseguirlo, pero trataré de hacerlo, ya solo el esfuerzo me sentará bien. No hay nada que tema más que la pereza, estar ociosa, la apatía, la letargia de las facultades. Cuando el cuerpo es perezoso, el espíritu sufre de forma cruel.

No conocería esta letargia su pudiera escribir, antes pasaba días enteros, meses, escribiendo y no del todo sin fruto, ya que Southey, y Coleridge, dos de nuestros mejores autores, a quienes les envié algunos manuscritos han querido darles su aprobación. Pero a día de hoy tengo la vista demasiado débil para escribir, si escribiera mucho me quedaría ciega. Esta debilidad de la vista es para mí una terrible privación, sin eso ¿sabe qué haría yo Señor? Escribiría un libro y se lo dedicaría a mi maestro de literatura, al único maestro que he tenido, a usted, Señor. Le he dicho con frecuencia en francés cuanto le respeto, que estoy en deuda con usted por su bondad, por sus consejos.

Me gustaría decírselo una vez en inglés pero no se puede, es mejor no pensar en ello, la carrera de letras está cerrada para mí. Solo puedo dedicarme a la instrucción, no me ofrece los mismos encantos, pero da lo mismo, me dedicaré a ello y si no llego muy lejos no será por falta de diligencia. Usted también Señor quiso ser abogado pero la suerte o la Providencia le hizo dedicarse a la enseñanza y a pesar de todo es feliz.

Por favor, preséntele mi aprecio a la Señora (Heger), temo que Maria, Louise, Claire, me hayan olvidado ya. Prospère y Victoria no me conocieron demasiado, pero yo me acuerdo muy bien de los cinco, sobre todo de Louise, tenía tanto carácter, tanta ingenuidad, tanta verdad en su pequeña figura.

Adiós Señor –
Su agradecida estudiante
C Brontë

24 de Julio

No le he pedido que me escriba pronto porque temo importunarle, pero usted es demasiado bueno para olvidar que en cualquier caso aun así lo deseo. Sí, lo deseo mucho, pero es suficiente. Después de todo, haga lo que considere, si recibiera una carta suya y creyera que la ha escrito solo por piedad, eso me dolería mucho.

Parece que la Señora Wheelwright va a ir a Paris antes de ir a Bruselas, pero enviará mi carta en Boulogne. De nuevo, adiós Señor, me duele incluso decirle adiós en una carta. Oh, estoy segura de que nos volveremos a ver, es necesario, porque en cuanto haya ganado dinero suficiente para ir a Bruselas iré, y nos volveremos a ver aunque sea solo por unos instantes.

Charlotte y Bruselas (1): ¿Quién era Constantin Héger?

Este mes de marzo (y probablemente parte de abril) va a estar dedicado al tiempo que Charlotte pasó en Bruselas y a cómo le marcó su paso por el internado de los Héger. Ya comenté brevemente que Charlotte y Emily pasaron unos meses de 1842 en el internado que llevaban Constantin y su mujer Zöe en Bruselas. En enero de 1843, tras haberse visto obligadas a regresar a casa por el fallecimiento de su tía Elizabeth, que cuidaba de toda la familia desde que su madre Maria murió, Charlotte regresó sola al internado, donde ya estableció una relación más personal con Constantin, con el cual mantuvo el contacto mediante  correspondencia hasta meses después.

Constantin Heger.jpgEste “ciclo” de entradas, por llamarlo de alguna forma, tocará distintos temas. Hoy os contaré un poco quién era Constantin Héger y cuál fue su relación con Charlotte, en próximas entradas publicaré también las cartas que Charlotte le escribió que todavía se conservan, con traducción propia al castellano, y por último haré una entrada sobre lugares relacionados con las hermanas Brontë que se pueden visitar en Bruselas.

Constantin Héger nació en Bruselas en 1809, su padre era dueño de una joyería pero en 1815 se declaró en bancarota al no poder pagar un prestamo. Debido a los problemas económicos de la familia, Constantin se vio obligado a mudarse a París ebn 1825 en busca de un empleo. Allí estuvo trabajando como secretario para un abogado pero su pobreza le impidió seguir con su sueño de convertirse en abogado y regresó a Bruselas en 1829, donde pasó a ser profesor de francés y matemáticas en el Ateneo Real.

Se casó por primera vez en 1830 con Marie-Josephine Noyer y ese mismo año estalló la revolución y estuvo luchando en las barricadas entre el 23 y el 27 de septiembre en el lado de los nacionalistas. Él salió airoso pero en esta revuelta murió el hermano pequeño de su mujer. Tanto su mujer Marie-Josephine como su hijo Gustave fallecieron apenas tres años después, en 1833, a causa de una epidemia de cólera.

Su carrera como profesor fue progresando, y empezó a dar clases de idiomas, matemáticas, geografía e historia de Bélgica en el colegio veterinario ubicado en la calle Terarken mientras continuaba dando clases en el Real Ateneo. En 1834, cuando tenía 25 años, llegó incluso a dar un discurso en la entrega de premios en el ayuntamiento que fue extensamente aclamado por la prensa.

Conoció a Claire Zöe, su segunda mujer al mudarse a la calle de los Doce Apóstoles. Ella era la directora del internado de chicas de una calle cercana donde él empezó a dar clases poco después.  Se casaron el 3 de septiembre de 1836 y tuvieron seis hijos: Maria(?), Claire (?), Louise (1839), Prospère (1842), Victorine (1843) y Paul (1846).

En 1842 Emily y Charlotte fueron a su internado y pudo ser testigo de su increíble talento. Su peculiar sistema de enseñanza le sirvió a ambas como inspiración para sus obras. En 1853 se convirtió en el director del Ateneo pero dimitió dos años después. Continuó dando clases en el internado de su mujer hasta que se jubiló en 1882.

Constantin Héger falleció en 1896 y está enterrado junto a su mujer y su hija Marie en el cementerio municipal de  Watermael-Boitsfort.

Lo más peculiar sucedió unos años después, cuando su hijo Paul fue a la British Library en 1913 con cuatro cartas de Charlotte Brontë que fueron enviadas a su padre entre los años 1843 y 1845. Y precisamente la siguiente entrada tratará sobre la primera de esas cartas.

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