Charlotte y Bruselas (3): Carta del 24 de octubre de 1844

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Siguiendo con la segunda carta que Charlotte le escribió a Héger, donde se puede ver como la ansiedad va abriéndose paso al no recibir respuesta por su parte a pesar de que todavía hay cierto optimismo en sus palabras. Es también una carta mucho más breve pero muy intensa, así que sin mucho más que decir, os dejo disfrutar de ella.

24 de octubre de 1844

Haworth

Señor

Estoy muy feliz esta mañana, cosa que no me sucede con demasiada frecuencia en los dos últimos años, y es porque un señor que conozco va a ir a Bruselas y me ha ofrecido hacerse cargo de una carta para usted. La carta se la dará él mismo, o su hermana, de forma que así estaré segura de que llega a vuestro poder.

No voy a escribir una carta muy larga, primero porque no tengo tiempo, porque tiene que salir lo antes posible, y después por miedo a aburrirle. Me gustaría solamente preguntarle si ha recibido noticias mías al principio del mes de mayo y después en el mes de agosto. Hace seis meses que espero una carta suya, seis meses de espera es mucho tiempo. Sin embargo no me molestaría y sería ricamente recompensada a cambio de esa pequeña pena si me escribiera ahora una carta y se la diera a ese señor, o a su hermana, que me la entregaran sin falta.

Por corta que sea la carta estaré satisfecha, no olvide solamente decirme como se encuentra usted como se encuentran su mujer y sus hijos, y como están las profesoras y alumnos.

Mi padre y mi hermana le presentan sus respetos, la enfermedad de mi padre aumenta poco a poco, aun así todavía no está del todo ciego. Mis hermanas se comportan bien pero mi pobre hermano sigue aún enfermo.

Adiós Señor, espero recibir noticias suyas pronto. La idea me hace sonreír porque el recuerdo de sus bondades no se irá jamás de mi memoria y mientras duren esos recuerdos (el afecto) el respeto que me ha inspirado también durará.

Vuestra muy devota alumna,

C Brontë

Acabo de mandar encuadernar todos los libros que me dio usted mientras aún estaba en Bruselas. Me produce un profundo placer contar con ellos, forman una pequeña biblioteca entre todos. Primero están las obras completas de Bernardin St. Pierre, Les pensées de Pascal, un libro de poesía, dos libros alemanes y (lo que vale más que el resto) dos discursos del Señor Profesor Heger, pronunciados en la entrega de premios del Ateneo Real.

Charlotte y Bruselas (2): Carta del 24 de julio de 1844

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Hoy os traigo la primera de las cuatro cartas que se conservan de la correspondencia entre Charlotte Brontë y Constantin Héger. Estas cartas causaron un gran revuelo en 1913, cuando Paul, uno de los hijos de Constantin y Zöe, las llevó a la British Library de Londres

La historia de cómo llegaron a conservarse estas cuatro cartas también es muy curiosa. Zöe, la fiel esposa de Constantin,  le contó a su hijo Louise que había visto a su marido tirarlas a la basura pero que ella había decidido rcuperarlas y coser y pegar aquellas que había roto en pedazos, para guardarlas después en su joyero para así poder demostrar que era un amor no correspondido por parte de él, o eso dicen.

En cualquier caso, leer estas cartas escritas originalmente en francés es una increíble experiencia, por la pasión y el dolor que se puede ver en cada línea, y nos ayuda a comprender un poco mejor a Charlotte y también conocer su día a día.

Las versiones originales, tanto en francés como su traducción en inglés las podéis encontrar en algunos libros, entre otros Selected letters of Charlotte Brontë de Margaret Smith. La traducción que os pongo debajo de la primera carta (y de las demás que vendrán) la he hecho yo misma a partir de la versión original francesa, pensad que no soy traductora profesional pero he intentado hacerlo lo mejor posible. Que yo haya visto no existe ninguna versión en castellano donde aparezcan las cartas, así que espero que os gusten.

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Para Constantin Héger, 24 de julio de 1844

Haworth

Señor

Sé que no es mi turno de escribirle, pero ya que la señora Wheelwright va a ir a Bruselas y no le importa hacerse cargo de una carta, me parece que no debo aprovechar una ocasión tan favorable para escribirle.

Estoy muy contenta de que el curso escolar casi haya terminado y que se acerquen las vacaciones – estoy contenta por usted señor, ya que me han dicho que trabaja demasiado y que su salud está un poco alterada. Por ello no me permito quejarme sobre su largo silencio, me gustaría más estar seis meses sin recibir noticias de usted que añadir más peso a la ya pesada carga que le abruma. Recuerdo bien que ahora es la época de las redacciones, y que pronto será la de los exámenes y después la de los premios, y que durante todo este tiempo usted está condenado a respirar la desencantada atmósfera de las clases, a ser utilizado, a explicar, a preguntar y a hablar a lo largo del día, y después por la noche con todas esas infelices redacciones para leer, corregir y casi reescribir. ¡Ah, señor! Una vez le escribí una carta poco razonable, a causa del dolor que apresaba mi corazón, pero ya no lo volveré a hacer. Intentaré no ser egoísta y mientras veré sus cartas como una de las mejores alegrías que conozco, esperaré pacientemente hasta que le plazca y convenga enviarme una. Mientras tanto yo puedo escribirle a usted una breve carta de vez en cuando, usted me ha autorizado.

Temo olvidar el francés, porque estoy segura de que nos volveremos a ver un día – no sé cómo ni cuándo – pero será así porque lo deseo tanto, y no me gustaría quedarme muda delante de usted. Sería demasiado triste verle y no poder hablarle. Para evitar este mal, aprendo de memoria todos los días media página de francés de un libro de estilo familiar. Y me resulta un placer aprender de esta forma, señor, cuando pronuncio las palabras en francés es como si estuviera con usted.

Me acaban de ofrecer un puesto como maestra principal en un gran internado en Manchester, con un salario de 100£, unos 2500 francos por año. No he podido aceptarlo ya que hacerlo me alejaría de mi padre, y eso no puede ser. Aun así tengo mi propio proyecto, cuando se vive en el retiro el cerebro sigue trabajando, uno desea estar ocupado y mantener una carrera activa. Nuestro Presbiterio es una casa lo suficientemente grande para que con unos pequeños cambios haya sitio para 5 o 6 internas. Si pudiera encontrar ese número de niñas de buena familia me dedicaría a educarlas. A Emilie (Emily) no le gusta mucho ser maestra pero ella se ocuparía de las tareas del hogar y, aunque sea un poco recluida, tiene un corazón demasiado bondadoso como para no hacer lo mejor posible para los niños. Ella también está muy dotada en el orden, la economía, la exactitud, pero yo misma me haría cargo del trabajo asiduo, tan necesario en un internado.

Ese es mi proyecto Señor, que ya le he explicado a mi padre y que acepta. Ya solo falta encontrar alumnas, cosa bastante complicada, porque estamos alejadas de las grandes ciudades. No nos importa atravesar las montañas que nos hacen de barrera, pero la tarea que no entraña problemas no tiene mérito, y tenemos un gran interés en vencer los obstáculos. No digo que vaya a conseguirlo, pero trataré de hacerlo, ya solo el esfuerzo me sentará bien. No hay nada que tema más que la pereza, estar ociosa, la apatía, la letargia de las facultades. Cuando el cuerpo es perezoso, el espíritu sufre de forma cruel.

No conocería esta letargia su pudiera escribir, antes pasaba días enteros, meses, escribiendo y no del todo sin fruto, ya que Southey, y Coleridge, dos de nuestros mejores autores, a quienes les envié algunos manuscritos han querido darles su aprobación. Pero a día de hoy tengo la vista demasiado débil para escribir, si escribiera mucho me quedaría ciega. Esta debilidad de la vista es para mí una terrible privación, sin eso ¿sabe qué haría yo Señor? Escribiría un libro y se lo dedicaría a mi maestro de literatura, al único maestro que he tenido, a usted, Señor. Le he dicho con frecuencia en francés cuanto le respeto, que estoy en deuda con usted por su bondad, por sus consejos.

Me gustaría decírselo una vez en inglés pero no se puede, es mejor no pensar en ello, la carrera de letras está cerrada para mí. Solo puedo dedicarme a la instrucción, no me ofrece los mismos encantos, pero da lo mismo, me dedicaré a ello y si no llego muy lejos no será por falta de diligencia. Usted también Señor quiso ser abogado pero la suerte o la Providencia le hizo dedicarse a la enseñanza y a pesar de todo es feliz.

Por favor, preséntele mi aprecio a la Señora (Heger), temo que Maria, Louise, Claire, me hayan olvidado ya. Prospère y Victoria no me conocieron demasiado, pero yo me acuerdo muy bien de los cinco, sobre todo de Louise, tenía tanto carácter, tanta ingenuidad, tanta verdad en su pequeña figura.

Adiós Señor –
Su agradecida estudiante
C Brontë

24 de Julio

No le he pedido que me escriba pronto porque temo importunarle, pero usted es demasiado bueno para olvidar que en cualquier caso aun así lo deseo. Sí, lo deseo mucho, pero es suficiente. Después de todo, haga lo que considere, si recibiera una carta suya y creyera que la ha escrito solo por piedad, eso me dolería mucho.

Parece que la Señora Wheelwright va a ir a Paris antes de ir a Bruselas, pero enviará mi carta en Boulogne. De nuevo, adiós Señor, me duele incluso decirle adiós en una carta. Oh, estoy segura de que nos volveremos a ver, es necesario, porque en cuanto haya ganado dinero suficiente para ir a Bruselas iré, y nos volveremos a ver aunque sea solo por unos instantes.

Charlotte y Bruselas (1): ¿Quién era Constantin Héger?

Este mes de marzo (y probablemente parte de abril) va a estar dedicado al tiempo que Charlotte pasó en Bruselas y a cómo le marcó su paso por el internado de los Héger. Ya comenté brevemente que Charlotte y Emily pasaron unos meses de 1842 en el internado que llevaban Constantin y su mujer Zöe en Bruselas. En enero de 1843, tras haberse visto obligadas a regresar a casa por el fallecimiento de su tía Elizabeth, que cuidaba de toda la familia desde que su madre Maria murió, Charlotte regresó sola al internado, donde ya estableció una relación más personal con Constantin, con el cual mantuvo el contacto mediante  correspondencia hasta meses después.

Constantin Heger.jpgEste “ciclo” de entradas, por llamarlo de alguna forma, tocará distintos temas. Hoy os contaré un poco quién era Constantin Héger y cuál fue su relación con Charlotte, en próximas entradas publicaré también las cartas que Charlotte le escribió que todavía se conservan, con traducción propia al castellano, y por último haré una entrada sobre lugares relacionados con las hermanas Brontë que se pueden visitar en Bruselas.

Constantin Héger nació en Bruselas en 1809, su padre era dueño de una joyería pero en 1815 se declaró en bancarota al no poder pagar un prestamo. Debido a los problemas económicos de la familia, Constantin se vio obligado a mudarse a París ebn 1825 en busca de un empleo. Allí estuvo trabajando como secretario para un abogado pero su pobreza le impidió seguir con su sueño de convertirse en abogado y regresó a Bruselas en 1829, donde pasó a ser profesor de francés y matemáticas en el Ateneo Real.

Se casó por primera vez en 1830 con Marie-Josephine Noyer y ese mismo año estalló la revolución y estuvo luchando en las barricadas entre el 23 y el 27 de septiembre en el lado de los nacionalistas. Él salió airoso pero en esta revuelta murió el hermano pequeño de su mujer. Tanto su mujer Marie-Josephine como su hijo Gustave fallecieron apenas tres años después, en 1833, a causa de una epidemia de cólera.

Su carrera como profesor fue progresando, y empezó a dar clases de idiomas, matemáticas, geografía e historia de Bélgica en el colegio veterinario ubicado en la calle Terarken mientras continuaba dando clases en el Real Ateneo. En 1834, cuando tenía 25 años, llegó incluso a dar un discurso en la entrega de premios en el ayuntamiento que fue extensamente aclamado por la prensa.

Conoció a Claire Zöe, su segunda mujer al mudarse a la calle de los Doce Apóstoles. Ella era la directora del internado de chicas de una calle cercana donde él empezó a dar clases poco después.  Se casaron el 3 de septiembre de 1836 y tuvieron seis hijos: Maria(?), Claire (?), Louise (1839), Prospère (1842), Victorine (1843) y Paul (1846).

En 1842 Emily y Charlotte fueron a su internado y pudo ser testigo de su increíble talento. Su peculiar sistema de enseñanza le sirvió a ambas como inspiración para sus obras. En 1853 se convirtió en el director del Ateneo pero dimitió dos años después. Continuó dando clases en el internado de su mujer hasta que se jubiló en 1882.

Constantin Héger falleció en 1896 y está enterrado junto a su mujer y su hija Marie en el cementerio municipal de  Watermael-Boitsfort.

Lo más peculiar sucedió unos años después, cuando su hijo Paul fue a la British Library en 1913 con cuatro cartas de Charlotte Brontë que fueron enviadas a su padre entre los años 1843 y 1845. Y precisamente la siguiente entrada tratará sobre la primera de esas cartas.

Para saber más: 

The Brontës in Brussels – Helen MacEwan

Uno de los libros más específicos sobre la familia Brontë que vais a poder encontrar en el mercado (en inglés) es The Brontës in Brussels, escrito por Helen MacEwan, que trata solamente de los años 1842 y 1843, cuando Emily y Charlotte estuvieron en un internado en Bruselas.

Esta obra, de poco más de 200 páginas, nos cuenta a la perfección cómo fueron los meses que las dos hermanas pasaron juntas en el internado de los Heger y cómo fue la experiencia posterior para Charlotte, que regresó sola poco tiempo después. La escritora forma parte del Brussels Brontë Group, fundado en 2006, que, además de llevar un blog constantemente actualizado con noticias y curiosidades sobre las hermanas Brontë y sus novelas, realizan actividades en la ciudad de forma ocasional.  Se nota su pasión por las hermanas en casi cada línea que ha escrito y ha conseguido narrar de forma interesante y llamativa un periodo de tiempo que sirvió de inspiración a Charlotte para escribir sus novelas El profesor y Villette, entre otras cosas.

La primera parte está centrada en conocer qué llevó a las hermanas a irse a Bruselas, un lugar tan alejado, para aprender idiomas. Nos habla de dónde estaba situado el internado y de qué aspecto tiene hoy la ciudad, también de sus dueños, Zoë y Constantin, su relación con las jóvenes alumnas, sus progresos en clase y, como muestra, tenemos cuatro redacciones, dos de Emily y dos de Charlotte, a nuestra disposición. De imprescindible lectura son también las cuatro cartas de Charlotte que se conservan (porque hubo muchas más) dirigidas a Constantin Heger, donde se puede ver su amor y casi obsesión por él.

Como las comparaciones son inevitables, Helen MacWan introduce fragmentos de Villette donde se ve la influencia que tuvo este internado en la redacción de la novela. Lógicamente, el punto central es la ciudad de Bruselas y también podremos conocer cómo eran distintas zonas de la ciudad en aquella época y cómo fueron cambiando con el paso de los años desde que estuvieron las Brontë allí hasta la actualidad.  Y, por supuesto, la última parte del libro está dedicada a una pequeña guía que nos sirve para recorrer aquellos puntos emblemáticos de la ciudad por los que pasaron o donde estuvieron Emily y Charlotte.

Aunque ya conocía las vivencias de ambas hermanas en la ciudad, el punto de vista que nos presenta aquí la autora, con las redacciones, las cartas de Charlotte y la “guía de viajes” de Bruselas me parecen unos aportes muy interesantes al mundo de las biografías y obras sobre la familia Brontë.

Os dejo a continuación unas fotografías del interior, ya que al texto también le acompañan ilustraciones, cartas, fotografías y dibujos de la ciudad ya que merece la pena poder apreciar el libro en su conjunto.

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The world within the Brontës at Haworth – Juliet Gardiner

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Otro libro que es bastante similar al que os enseñé la semana pasada es The world within the Brontës at Haworth, escrito por Juliet Gardiner en 1992 y que fue traducido al castellano en 1995 con el título El mundo interior, Las hermanas Brontë en Haworth. Aunque ya es un libro que está agotado, se puede encontrar en librerías de segunda mano y en portales de venta de internet con un poco de paciencia.

Este libro, que viene ampliamente ilustrado nos cuenta primero la vida de la familia Brontë y los acontecimientos que hicieran que se mudaran a Haworth. Nos habla del pasado irlandés de los Brontë, de su situación económica, del nacimiento de los cinco hijos, intercalando al mismo tiempo pasajes de cartas que mencionaban esa  época. Veremos también cómo les fue a las niñas en el colegio, la muerte de las dos hermanas mayores, objetos cotidianos que utilizaban, dibujos que hacían, y un montón de cosas más relacionadas con la infancia y juventud de los hermanos. Poco a poco, cronológicamente, iremos llegando hasta la parte en la que se habla ya de cómo empezaron a escribir poemas y novelas y para terminar hay un apartado que se centra específicamente en Charlotte y en qué sucedió tras la muerte de sus hermanas.

El texto cuenta con numerosos fragmentos de otros textos, casi todo cartas de conocidos y amigos de la familia, que amplian un poco la visión sobre la familia. También hay mucha información, breve y precisa, y cumple a la perfección el objetivo de tener una idea general de la situación familiar de los Brontë, el lugar donde crecieron y sus vidas antes y después de que Charlotte, Emily y Anne publicaran las novelas que las harían famosas. Cuenta con muchísimas fotografías, ilustraciones y dibujos de todo tipo, desde dibujos hechos por las propias Brontë hasta cuadros donde aparecían ellas, retratos, fragmentos de escritos, cartas, etc. Una guía muy completa para las 160 páginas que tiene.

Para terminar, os dejo unas fotografías del interior.

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Jane Eyre, una autobiografía – Teatro Liure

A partir del 23 de febrero y hasta el 26 de marzo de 2017, en el teatro Lliure de Gràcia (Barcelona) se representará una adaptación de Jane Eyre, una autobiografía. El espectáculo tiene dos horas de duración y está en catalán.

La novela ha sido adaptada al teatro por Anna Maria Ricart, la dirección corre a cargo de Carme Portaceli, Ariadna Gil interpreta a Jane Eyre y Abel Folk será el encargado de dar vida al Sr. Rochester. El montaje cuenta con música creada por Clara Peya, que interpreta en directo la banda sonrona junto  con Laia Vallès (pianista) y la Alba Haro (violonchelista).

Tratando de mantener la ambientación pero sin potenciar en exceso del drama, la trama no se sitúa en ninguna época determinada ya que solo se busca transmitir emociones.

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Celebramos el 200 aniversario del nacimiento de la novelista inglesa Charlotte Brontë con Jane Eyre, la gran heroína romántica. Una mujer que sabe muy bien lo que quiere, pese a las convenciones de su época. Dirige el montaje Carme Portaceli.
Jane Eyre es una novela escrita en el año 1847 por Charlotte Brontë bajo el pseudónimo de Currer Bell. Con su nombre real, lo más probable hubiera sido que no les hubieran publicado, ni a ella ni a sus dos hermanas, Emily y Anne, ninguna de las novelas que escribieron. O, por lo menos, no habrían conseguido el éxito que obtuvieron (no en el caso de Emily y sus Cumbres borrascosas) ni, por tanto, la posibilidad de seguir escribiendo, que era la pasión de todas ellas.
Jane Eyre es una ventana a través de la que Charlotte Brontë nos presenta su visión del mundo. Jane opina sobre la diferencia arbitraria entre clases y hace especial atención al papel de la mujer en el mundo. Ella nunca deja que olviden que, por el hecho de ser pobre o de ser mujer, no es un ser inferior.
Pero por encima de todo, Jane Eyre es una obra romántica en la que la lucha por la libertad es el impulso que guía a la protagonista en un mundo en el que las mujeres no la podían alcanzar. También cuenta, claro, una gran historia de amor que sólo se podrá vivir cuando los dos protagonistas estén de igual a igual, cuando el amor no sea una cárcel, sino un acto de libertad.

Información e imagen sacadas de la página web del  Teatro Lliure

The illustrated Brontës of Haworth – Brian Wilks

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Una vez que ya conocemos algo más sobre Charlotte Brontë es el momento de empezar a adentrarnos en el extenso mundo de las biografías y libros sobre la familia Brontë. Ya os he hablado de algunos de ellos, como por ejemplo The secret diaries of Charlotte Brontë, The Brontësaurus, The Brontës: a family writes o The Brontë myth. Hoy os vengo a hablar del libro The illustrated Brontës of Haworth, de Brian Wilks, que cuenta con una introducción de Victoria Glendinning.

Solo está disponible en inglés (más adelante os enseñaré otros libros que sí están en castellano también) y se publicó por primera vez en 1986 y desde entonces se ha reeditado unas pocas veces. Es un libro de formato grande, publicado en tapa dura y que en su interior cuenta con un gran número de ilustraciones tanto en color como en blanco y  negro.

Este libro trata sobre la familia al completo, nos habla un poco de sus influencias cuando eran jóvenes, de cómo era Haworth cuando se mudaron allí y también tiene un capítulo dedicado a los poemas de las tres hermanas, algunos de los cuales publicaron en una antología unos años antes de hacerse famosas.

A pesar de que estos apartados son interesante, no están demasiado desarrollados ya que la parte principal de este libro se centra en comentar pasajes de las novelas  de las tres hermanas: Jane Eyre, Cumbres borrascosas, Agnes Grey, La inquilina de Wildfell Hall, El profesor, Shirley y Villette. Cada una de ellas es un capítulo y va  intercalando fragmentos (bastante extensos) de cada novela con algunos comentarios bastante sosos, obvios y poco relevantes para mi gusto. Para una persona que no sepa absolutamente nada de la familia podría ser un libro aceptable, pero hace falta haber leído las novelas previamente porque algunos de los fragmentos elegidos destripan un poco las tramas de los libros.

Resumiendo un poco, es un libro bonito de ver, cuenta con muchas ilustraciones, fotografías y dibujos, pero el texto realmente no merece mucho la pena para mi gusto. Os dejo a continuación una serie de fotografías del interior por si queréis verlo con más detalle.

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Infografía: Vida de Charlotte Brontë

Ahora que ya conocemos algunos aspectos puntuales de la vida de Charlotte Brontë, podemos pasar a la imagen general de su vida (sí, ya sé que es un poco al revés de lo que dicta la lógica pero me gustaba más este orden).

Como me gustan mucho las infografías ya que exponen la información de manera clara y precisa, he querido hacer una sobre la autora. Igual que en la entrada anterior, he tratado de incluir etapas y detalles algo menos conocidos de su vida aunque también encontraréis un puñado de fechas míticas que fueron marcando su vida.

Espero que os guste.

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Si por lo que sea queréis reutilizar esta infografía o los dibujos que en ella aparecen, por favor, no olvidéis citar la fuente.

Cosas que seguramente no sabías sobre Charlotte Brontë

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Dentro de la iniciativa de Adopta Una Autora, el mes pasado os presenté una entrada relacionada con las traducciones de Jane Eyre disponibles en castellano y su evolución con el paso de los años (y también los engaños que algunas editoriales nos han querido colar). y este mes de febrero lo quiero dedicar a contaros un poco más de la vida de Charlotte Brontë. Tal vez parecía obvio empezar primero por la biografía y pasar después a sus obras, pero dado que es una autora bastante conocida he querido buscar curiosidades y detalles puntuales. La entrada de hoy será en forma de texto centrada en una serie de acontecimientos puntuales y en unos días tendréis una infografía, creada por mí, que os resume un poco su vida entera, desde el nacimiento hasta la muerte de la autora. 

Muchos conoceréis a Charlotte Brontë por ser la autora de Jane Eyre, Villette, Shirley o El profesor, pero mi intención es presentaros hoy una serie de cosas que están relacionadas con ella y que seguramente no sabiáis hasta el momento (o eso espero). He tratado de ordenadar la información de forma cronológica aunque ya veréis que no siempre ha sido posible y hay algunos saltos.

missnusseyDurante los años 1831 y 1832, Charlotte se educó en Roe Head, situado en Mirfield, y allí conoció a dos de las que serían sus mejores amigas, Ellen Nussey y Mary Taylor. También estuvo en Roe Head dando clases unos años más tarde (1835-1838). Tan estrecha llegó a ser su relación con Ellen Nussey,  que hay incluso algunos autores que especulan que ambas mujeres llegaron a tener una relación sentimental-romántica de algún tipo pero nunca ha podido ser comprobado.

En 1842 Charlotte y su hermana Emily fueron a Bruselas al internado que llevaban Constantin Heger y su mujer Zöe  para mejorar su conocimiento de idiomas. A cambio del alojamiento y la matrícula, Charlotte daba clases de inglés y Emily de música. La estancia fue bruscamente interrumpida por un asunto familiar pero Charlotte tuvo la oportunidad en 1843, esta vez ya sola, para ser profesora en el mismo internado. En 1913 salieron a la luz cuatro cartas de Charlotte en el periódico The Times dirigidas a Constantin Heger en las que, aunque de forma ambigua, parece hablar de su amor por él. Fue un auténtico escándalo en la época ya que demostraba que Charlotte había estado enamorada de un hombre casado que además había sido también su tutor. Algunas interpretaciones de dichas cartas dicen que esos sentimientos que aparecen en las cartas solo eran reflejo de su fascinación adolescente o de gratitud hacia su profesor, pero ya se sabe, los rumores siempre tienen algo de cierto.  Parte de esta experiencia en el internado quedó reflejada en sus novelas El profesor y Villette.

Aunque parece ser que Anne y Charlotte ya habían publicado alguna cosa en la prensa anteriormente, un año antes de que se publicara Jane Eyre, Cumbres borrascosas y Agnes Grey, en 1846, las hermanas Brontë publicaron un libro de poemas con su propio dinero, titulado Poems, con los pseudónimos Currer, Ellis and Acton Bell con una tirada de 1000 ejemplares, y les costó 37 libras. Solamente se vendieron dos ejemplares el año de su publicación (y 39 en total) y no tuvo demasiado impacto, aunque sí aparecieron algunas críticas en el Athenaeum y The Critic, con comentarios en los que se decía que podrían ser incluso tres pseudónimos/aspectos de una misma persona. También una de las personas que compró el libro de poemas les escribió una carta emocionado pidiéndoles un autógrafo, dicha carta se puede encontrar ahora en el museo de la familia Brontë en Haworth. Se rumorea que este fracaso fue lo que les hizo cambiar de registro y escribir novelas, eso sí, usando los mismos pseudónimos ya que no era bien visto en aquella época que una mujer se dedicara a escribir libros. Este libro de poemas fue comprado y reeditado posteriormente en 1848 por Smith Elder, el mismo  editor que publicó las novelas de Charlotte.

La primera novela que envió Charlotte Brontë a una editorial, con el pseudónimo de Currer Bell, fue El profesor, junto a Agnes Grey y Cumbres borrascosas. Tras casi un año, el editor respondió que sí estaba interesado en las dos últimas novelas pero no en El profesor. Charlotte siguió enviando su manuscrito, concretamente a Smith Elder, donde también fue rechazada porque aunque estaba bien escrita, era demasiado corta y poco interesante. Eso sí, el editor animó a Currer Bell a enviarle otra novela, en tres tomos, como era costumbre en la época. Mientras las editoriales evaluaban El profesor, Charlotte había estado trabajando en Jane Eyre, y le envió esta novela (1847). El editor, George Smith, apenas tardó unos días en leerla y en ofrecerle 100 libras a Currer Bell por los derechos de autor. Seis semanas después se publicó y tuvo un gran éxito. Como curiosidad, El profesor fue rechazada hasta nueve veces por las editoriales hasta que finalmente se publicó tras la muerte de Charlotte.

arthur_bell_nichollsEn las novelas de Charlotte el amor y romance juega un papel un tanto peculiar y ella misma en vida recibió cuatro propuestas de matrimonio diferentes. Una fue del reverendo Henry Nussey, hermano de su amiga Ellen. Después le llegó el turno al reverendo David Pryce, que le propuso matrimonio después de haberla visto solo una vez. En 1851 fue James Taylor el que le propuso matrimonio, que trabajaba en la editorial que le publicó su obra maestra y que iba a ser enviado a la India para un trabajo, le pidió que se casara con él y que le esperara hasta su regreso pero también fue rechazado. El cuarto fue Arthur Bell Nicholls, también religioso, y que llevaba años enamorado de ella. Le propuso matrimonio por primera vez en 1852. Al principio ella le rechazó porque a su padre no le hacía mucha gracia que se casaran aunque se conocían desde hace tiempo y trabajaba para él. Después de varios encuentros, terminó aceptando su propuesta en 1854, su padre no acudió a la boda. El lado trágico es que Charlotte murió escasos meses después de ese evento, algunas fuentes dicen que fue de tuberculosis, igual que sus hermanas, pero otras indican que fue debido a problemas relacionados con su embarazo.

Dos años después de su muerte, Elizabeth Gaskell, con la ayuda del padre de las hermanas Brontë, publicó el libro Vida de Charlotte Brontë (1857). Ambas se conocieron en 1850 y desde entonces mantuvieron correspondencia, también coincidieron en persona en alguna ocasión más e incluso Elizabeth fue invitada a casa de los Brontë. Se rumorea que Charlotte no la consideraba especialmente agradable o amiga, y que a Elizabeth no le gustaban especialmente las novelas de las Brontë, pero aún así esta biografía supone una fuente de información innegable. La publicación de esta biografía, después del éxito de sus novelas, no hizo más que aumentar la fama de la autora y de sus hermanas, creando ya prácticamente un fenómeno fan a su alrededor.

Para saber más:

  • The Brontë Myth, Lucasta Miller. Random House Vintage. ISBN: 9780099287148.
  • Charlotte Brontë: a life, Claire Harman. Penguin. ISBN: 9780241963661
  • Vida de Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell. Alba editorial. ISBN: 9788490652053

Jane Eyre – Édition deSaints Pères

Una de las ediciones más bonitas que ha salido al mercado de Jane Eyre es la edición de  Saints Pères, que os vengo a enseñar hoy. Édition des Saints Pères es una editorial que se dedica a recuperar y publicar manuscritos de distintos autores clásicos en un formato de gran calidad, entre otros podemos encontrar obras de Jules Verne, Voltaire, Baudelaire, Victor Hugo, Lewis Carroll y ahora, Charlotte Brontë.

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Precisamente el pasado mes de diciembre salió a la venta una copia del manuscrito de Jane Eyre, con 824 páginas divididas en tres tomos, emulando el formato de publicación original. Sobre este manuscrito ya os hablé en su momento, escrito a mano por Charlotte y con algunos tachones y modificaciones que dieron lugar al texto final. Édition des Saints Pères, después de mucho tiempo de trabajo y tras superar el desafío técnico que supone copiar/recrear un texto de estas características, ha conseguido que este manuscrito esté al alcance de un público más general y es una auténtica delicia poder leer la obra escrita directamente de la mano de su autora.  Además el texto viene acompañado por ilustraciones de Edmund Garrett, que aparecieron en la edición de 1897 de la novela.

Esta reprodución del manuscrito cuenta con un precio de 249 euros (o libras), tal vez pueda parecer un poco elevado pero viene perfectamente justificado por lo exclusivo de la edición, con una tirada de solo 1.000 ejemplares (aunque probablemente si se agota vuelvan a hacer otra tirada) y por su tamaño, de casi 36 cm de alto por 26 de ancho. Los tres tomos vienen además en una caja con numerosos detalles que hacen de esta obra un auténtico regalo para la vista.

Como estoy convencida de que queréis más fotografías, os dejo a continuación unas cuantas tanto del exterior como del interior.

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