Jane Eyre en los folletines (segunda parte)

¡Hola a todos!

Hoy os traigo una pequeña curiosidad, el primer capítulo completo de la primera versión de Jane Eyre en castellano que vio la luz. Ya os hablé de esta versión hace unas pocas semanas, concretamente se publicó por entregas en el Diario de la Marina entre finales de diciembre de 1850 y mitad de febrero de 1851. Podéis leer un buen trozo de ambos volúmenes que conforman la obra en este enlace, seleccionando los años y meses que os interesan.

Esta versión titulada Juana Eyre, memorias de una aya, como vais a poder ver, no es una edición completa, procede de la traducción de la versión abreviada francesa que apareció poco antes en otro folletín.

En este primer capítulo conocemos la infancia de Jane y la historia está contada como si la propia Jane se la contara a una amiga suya por escrito. En cuanto a equivalencias, este primer capítulo de esta versión adaptada correspondería con los cuatro primeros capítulos de la novela y con el principio del quinto, cuando llega a Lowood.

Hace falta tener en cuenta al leer esta versión, que la gramática y la sintaxis han ido cambiando un poco en estos últimos 150 años, por lo que seguro que os encontráis con expresiones que no os suenan demasiado, también hay que tener en cuenta la época en la que se publicó y que no fue en España, por lo que puede haber vocabulario un poco diferente. En todo lo posible, he respetado la ortografía de la versión que fue publicada en el folletín así que os van a faltar y sobrar muchas tildes, entre otras cosas (por si alguien tiene dudas, cuando aparece la letra “V.” se debe leer como  “usted”).  Llama también la atención la traducción de algunos nombres, por ejemplo Bessie se ha convertido en Blasa.

En general es una versión abreviada bastante correcta para la época, que mantiene las partes más importantes de la novela y las que más influyeron en Jane cuando era tan solo una niña y, por el resto del volumen 1 que he leído, otras muchas escenas “míticas” de la novela también están presentes.

Dicho esto, espero que os animéis a leer entero el capítulo 1, porque no tiene desperdicio alguno 🙂

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CAPÍTULO I

          Quereis saber, me decís, por qué caminos arduos me ha conducido la Providencia adonde me hallo; satisfecha sereis, mi digna y severa amiga. Las largas horas de descanso que me deja la vida solitaria en que se han usado las asperezas de mi carácter y la energía á veces escesiva de mi voluntad serán empleadas sin sentirlo en trazar para vos, y para vos sola, una relacion en la que me hallareis menos perfecta de lo que imaginais que soy. Este será un castigo por los movimientos de amor propio que vuestra aprobación haya podido hacer nacer en mí.

         Mi infancia ha sido desgraciada. Huérfana desde muy niña expié desde ese momento la alianza desigual que me dio el ser. Mi tio, M. Reed, me recogió despues de la muerte de mi pobre madre, porque un orgullo hereditario no le permitia dejar á su sobrina á merced de la caridad pública. El mismo orgullo mientras que vivió le hizo exigir que me tuviesen en su casa las mismas atenciones que á sus tres hijos, si no el mismo afecto. Pero su muerte, acaecida poco tiempo despues de mi instalacion en Gateshead Hall, me entregó sin proteccion á los caprichos casi rencorosos de la que hoy mismo vacilo en llamar mi tia, por un resto de resentimiento.

          Mistriss Reed tenia dos hijas y un hijo, aquellas hermosas como ángeles, blancas y sonrosadas, figuras de Keepsake, corazones de muñecas, todas gracia, frescura, coquetería, pero que no significaban nada; este, mi aborrecido primo Juan Reed, de quien os he hablado alguna vez, era el verdadero tipo del dandy en agraz, perezoso,  embrollon, burlon y tiránico. Yo era para él un burro tanto mas cómodo cuanto que tenia contra mí la doble ventaja de las preferencias maternales y una fuerza muy superior á la mia.  Abusaba de ella contínuamente, excitado á lo que presumo por una especie de rebelion oculta que adivinaba él en el fondo de mi corazon humillado. Advertida por mil esperiencias repetidas de que toda queja era inútil y vana toda apelación á la equidad de mistriss Reed sufria las chanzas pesadas é insultantes de Master John con una resignacion que me hacia estremecer, con una ira concentrada que mas tarde he vuelto á hallar en mí por algunos momentos y que me ha servido bien, como vereis, pero que á la larga me hubiera matado seguramente si un concurso feliz de circunstancias no hubiese cambiado el curso de mi educacion.

          El incidente á que hago alusion en este momento es la única muestra que pienso daros de mis desgracias de infancia, y apenas me atrevo á contar unos detalles tan insignificantes para toda otra persona que yo misma.

          Me parece que me veo aun, en una tarde lluviosa, oculta en un profundo hueco de una ventana, sentada sobre mis piernas cruzadas y hojeando un grueso volumen tomado de la biblioteca del salon. Eran los Pájaros ingleses de Bewick. Miraba esos hermosos grabados pintados con un cuidado maravilloso y cuando mis ojos se separaban del libro iban á buscar detrás de los cristales las espesas y pardas nubes que el viento impulsaba ocultando el cielo, o el aspecto triste de un jardin todavía sin hojas y lleno de agua.

          De repente la puerta del comedor se abrió con estrépito y una voz bien conocida me hizo temblar.

          – Aquí, dormilona! gritaba mi amable primo…. Pero se paró al momento no viendo á nadie en el salon, vacío en apariencia.

          – Donde diablos se ha metido? continuó. Elisa! Georgina! (eran sus hermanas). Juana no está aquí….Mamá piensa que ha salido á la lluvia esa pequeña sarnosa.

          Este principio no me animaba mucho á mostrarme y permanecí acurrucada, pensando que Master John, cuya perspicacia física y moral valían muy poco, no me descubriria en mi escondite. Pero Elisa acudió á sus gritos y descubrió al momento mi pista, de manera que no hubo remedio; corrí la cortina que me ocultaba y disimulando una especie de temblor nervioso que me agitaba ya bajo una apariencia de calma comparecí delante de mi jóven déspota.

          – Qué me quiere V? le pregunté en un tono que revelaba ya la desconfianza.

          – Qué me quiere V., señor Reed? repitió él apoyando el acento sobre estas dos últimas palabras. He ahí como debe V. hablar. Y bien,  quiero que venga V. aquí.

          Y arrellanándose en un gran sillon me hizo seña para que me aproximase y permaneciese de pié en su presencia.

          John Reed era entonces un mozo muy grueso, de unos catorce años, de  apariencia robusta y malsana á  un mismo tiempo. Tenia la piel lívida y el color muy pálido; en una palabra, los síntomas esteriores de la gula. En efecto comia enormemente, y su madre, preocupada siempre de la delicadeza pronunciada, decia ella, de este niño mal criado, no sabia prohibirle los escesos cotidianos que echaban á perder aquella organización tan poco delicada.

          Acostumbrada á sufrir la voluntad y caprichos de este ente, cuyo solo aspecto era para mí un verdadero sufrimiento, me aproximé á él sin decir una palabra. El fijó sus grandes ojos en los mios y viendo que no los bajaba me hizo un gesto horrible, preludio ordinario de sus malos tratamientos.

          Presentí que iba á pegarme, pero no sé qué fuerza secreta me hizo permanecer inmóvil, contemplando con frio desden su aborrecida figura. Probablemente comprendió este lenguage mudo, pues no tardó en darme un puñetazo en la barba, y tan fuerte que me costó trabajo el guardar el equilibrio, reculando uno ó dos pasos.

          – Tome V., por no haber respondido cuando se la llama, y por ese aire de serpiente detrás de las cortinas, y por la ira que se oculta en sus ojos hace dos minutos, araña maldita!

          Yo no replicaba nunca á los insultos de John Reed, pues lo que me preocupaba era el adivinar el golpe que debía seguirlos.

          – Qué hacia V. allí? prosiguió mostrando el hueco de la ventana donde acababa de pasar una hora tan triste y tan dulce.

          – Estaba leyendo.

          – Veamos vuestro libro.

          Fui pues á buscarlo.

          – Yo le enseñaré á V. á hojear en mis libros, repuso, y á ensuciármelos, miserable mendiga….Váyase V. allá abajo, cerca de la puerta, y permanezca V. de pié mirándome cara á cara…. no tan cerca del espejo… no tan cerca de la ventana.

          Al principio no habia comprendido el objeto de esta orden, pero cuando estuve en el paraje que me indicaba lo adiviné todo viéndole levantar el brazo con el grueso volúmen que acababa de darle. Me retiré hácia un lado dando un grito de susto, pero ya era tarde; John habia apuntado bien y el libro me dio en medio de la frente,  derribándome hácia atrás. Al caer dí con la cabeza contra la pared, cuyo canto me abrió la piel; sentí un dolor agudo y retiré mis manos llenas de sangre cuando las llevé maquinalmente á mi herida.

          Un movimiento de indignacion irresistible sucedió en mí al sentimiento de terror que me habia dominado al principio, y como leia entonces la historia romana, como habia frecuentemente comparado entre mí á John Reed con Neron,  Calígula y otros tiranos casi tan detestables, esclamé:

          – ¡Es usted malo y cruel! me parece usted un asesino… un emperador de Roma!

          Este último insulto debia admirar á John Reed, pero lo que hizo fue exasperarle del todo y se lanzó hácia mí lleno de rabia. Sentí mi hombro y mis cabellos cogidos á la vez fuertemente; dos o tres gotas de sangre corrieron calientes aun por mi cuello, y mi cabeza como un fuego, y mis dolores, mas vivos en este momento, pero sobre todo la idea de que me las habia con un mónstruo semejante á los emperadores de Goldsmith, no me dejaron ya dueña de mí misma. Hice una resistencia desesperada y vigorosa, sin que pueda decir el papel que hicieron mis años y mis dientes; de manera que Master John se vió muy presto obligado á pedir socorro á su vez. Se acudió en el momento que su voz penetró en el cuarto inmediato y cuando las dos criadas de mistriss Reed lograron separarnos con mucho trabajo oí la seca y áspera voz de mi tia que dominaba el tumulto.

          – ¡Llevadla al cuarto encarnado! decia ella, encerradla y dejadla allí.

          Jamás hubiera creido que esta voz tan temida me hubiese hallado rebelde; pero en este momento no había en la tierra para mí quien me dominase y solo á la fuerza se logró sacarme del salon donde pasó la escena que acabo de contar.

          Aun en el cuarto encarnado cuando me colocaron sobre un taburete quise lanzarme fuera y correr tras de mi primo, de manera que las dos criadas no sabian como hacer para encerrar la gata rabiosa que les habia dado ya tanto que hacer. Finalmente una de ellas, llamada Blasa, la única criatura que me habia dado algunas señales de amistad en esa maldita casa, me dijo:

          – Vamos, miss, si se mueve V. aun tendremos que atarla. Miss Abbot, añadió Blasa, présteme V. sus ligas, pues las mias las romperá al momento.

          Miss Abbot se bajó para desatar de los robustos pilares que sostenian su mala persona las sólidas ligaduras con que se queria sujetarme. Entonces me pareció que era una ignominia para mí el verme atada y me resigné con una especie de calma feroz.

          – Dejados de eso, miss Abbot! esclamé. Yo prometo no moverme.

          Y como garantía de mi promesa me acurruqué sobre la silla donde me habian colocado á pesar mio. Blasa vio bien que hablaba seriamente y ya no se trató de atarme. Las dos criadas  creyeron entonces que debian sermonearme largamente sobre mi locura, sobre la necesidad de someterme á la voluntad de los que me daban pan, hallándome huérfana y sin protectores. Lo escuché todo guardando un silencio feroz sin dejar mi actitud, y finalmente se fueron, cerrando la puerta con llave.

          No he olvidado los instantes que siguieron á su marcha. El cuarto encarnado era una vasta pieza habitada muy raramente, pues las visitas eran muy poco frecuentes en Gateshead Hall.  En el centro de este cuarto aislado y silencioso, majestuoso como el tabernáculo secreto de un templo judío, se elevaba sobre unos pilares de caoba una grande cama con colgaduras de damasco encarnado. Unas cortinas festonadas de la misma tela y color cubrían las dos grandes ventanas, y el tapiz tambien era encarnado. La mesa colocada al pié de la cama estaba cubierta con un paño encarnado; las paredes estaban cubiertas de un papel oscuro, mezclado aquí y  allí de algunos ramos de color de rosa muy vivo. El guarda ropa, el tocador y las sillas de caoba viejas relucian entre aquella oscuridad. Ultimamente en medio de estas vagas tinieblas habia dos cosas que blanqueaban, los colchones y almohadas cubiertos con una colcha blanca y un sillon de enfermo con un forro semejante, sillon imponente, precedido de un escabel, y que en la  solemnidad del momento me atreví á llamar “un trono pálido”.

          Hacia frio en este cuarto, donde jamás se encendia fuego, y como estaba lejano del nursery y de las cocinas reinaba igualmente en él un profundo silencio. En fin era allí, en aquel lecho que me parecia un fantasma, donde mi tio Reed habia muerto algunos años antes, recuerdo fúnebre que aumentaba el prestigio de aquel conjunto misterioso.

          Hallándome muy pronto llena de susto en un lugar que me parecía como el interior de una tumba me levanté de la silla donde me habian dejado y me atreví á deslizarme hasta la puerta,  que imaginaba abierta; pero se apoderó de mí una especie de frio cuando ví que habian echado la llave. Para volver á mi puesto era preciso pasar por delante de un espejo grande, donde habia visto ya reflejar la blancura del lecho mortuorio. Mi mirada se dirigió á pesar mio hácia la imagen que me ofrecia y entonces ví una singular y pequeña criatura que me trajo á la memoria todas las brujas escocesas, cuyas malas acciones me contaba Blasa cuando nos dejaban solas y yo cuidaba de sus planchas. En este pequeño ser, flaco y pálido, cuyas miradas azoradas despedian chispas, cuyos bracitos blancos se dibujaban netamente en la sombra, y que murmuraba contempándome una especie de invocacion muda…. tardé algun tiempo en reconocer á la desgraciada sobrina de mistriss Reed; pero me sentí menos asustada cuando me ví sola con esta transfiguracion singular de mi propia persona.

          Yo no sabré deciros como se sucedieron en mi imaginacion acalorada mil cuadros estraños que me pintaba la agitacion tumultuosa de mi cabeza y la rebelion de mi corazon oprimido hacia tan largo tiempo. Solamente sé que desde aquel momento se grabó en mi espíritu una idea muy clara de mi posicion, de la injusticia con que se me castigaba, de las antipatias que hacian de mí una víctima inocente, de una fealdad y miseria que humillaban á mis parientes, de mi carácter uraño, que se alimentaba por no concederme ningun afecto ni animarme de modo alguno. Sé tambien que las tinieblas de fuera hicieron desaparecer la poca luz que penetraba en el cuarto; que seguia lloviendo y el viento gemia tristemente en el fondo de los bosques del parque; que un terror intenso y un desaliento absoluto me helaron poco á poco, y que uno de mis últimos pensamientos antes de perder el conocimiento del todo fue la firme resolucion de dejarme morir de hambre sobre aquel mismo lecho en que habia muerto M. Reed, mi tio; y entonces fué cuando me pareció que una forma humana se agitaba debajo de la colcha blanca del lecho, lo que fué para mí el golpe de gracia…

          Parece que me hallaron totalmente privada de sentidos y que tardé mucho tiempo en volver de este entorpecimiento cataléptico en que me habia puesto el miedo. Fue necesario hacer venir á un médico, contar las escenas que habian precedido á mi desmayo y justificarse de los rigores que se habian usado conmigo; pero todo esto no sirvió mucho para ganarme el corazon de mi tia, pues hubo aun muchas disputas entre nosotros y en cada una de ellas sentia aumentarse con mi resistencia la especie de aversion que yo le inspiraba.

          Dos ó tres meses despues se apareció en casa un visitante desconocido, vestido de negro desde  los pies á la cabeza, muy feo y de modales muy lisonjeros. Me llamaron espresamente para presentarme á él, cosa que me chocó muchísimo,  porque jamás habia sucedido otro tanto. Me halló muy pequeña para mi edad, me preguntó mi nombre y si sabia donde iban los niños malos despues de su muerte; quiso tambien saber si habia leido la Biblia y pareció muy escandalizado cuando le dije entre otras cosas que los salmos no me interesaban mucho.

          – Eso prueba que teneis un mal corazon, me dijo él, pero ya trataremos de obtener que Dios os lo quite y os dé otro; un corazon de carne en lugar de un corazon de piedra.

          Este gran personage, cuyos ojos pardos me parece veo aun bajo unas cejas muy espesas, con una nariz enorme y los dientes no menos grandes y pronunciados hácia fuera, se llamaba M. Brocklehurst y era el director de una escuela de caridad.

          Mistriss Reed le habia llamado para obtener de él que fuese recibida en ella; el asunto se arregló sin dificultad y el 19 de enero siguiente, uno de los dias memorables de mi pobre vida, dejé la casa de GastesHead-Hall con una especie de satisfaccion, sin haber querido abrazar á mistriss Reed y sin haber consentido en quebrantar el juramento que habia hecho en el cuarto encarnado de no acordarle jamás el título de tia que atestiguaba entre nosotras un vínculo roto para siempre por su crueldad.

          Blasa me acompañó sola hasta el camino, por donde no tardó en pasar la diligencia. El conductor, aterido por el frio de la mañana, me metió en el interior de un empujon, como habia puesto mi pequeño cofre sobre el asiento del cochero; mas urbanidad de su parte me hubiera sorprendido, pues yo habia saboreado ya la amarga indiferencia de los subalternos y habia acostumbrado á ella ese orgullo intrépido, que quizás es lo que me ha preservado de envilecerme.

(Fin capítulo 1)

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Jane Eyre en los folletines

Hola a todos,

Hoy os vengo a hablar de dos ediciones de Jane Eyre, concretamente de las dos primeras que vieron la luz en castellano poco después de que se publicara la novela en inglés en 1847.

Los folletines son básicamente novelas por entregas que venían en la parte final de algunas publicaciones periódicas. Este formato era muy popular en el siglo XIX, dado que la gente no podía comprarse un libro entero, pensemos que era mucho más caro en proporción de lo que valen hoy en día, pero sí podía permitirse comprar un periódico diariamente. Se publicaban tanto novelas directamente en el idioma del país, como traducciones, como es el caso de Jane Eyre.

La primera versión de Jane Eyre traducida al castellano de la que se tiene constancia es  la que salió publicada en el Diario de la Marina, un periódico cubano, entre finales de diciembre de 1850 y mitad de febrero de 1851. El título de esta versión, donde no figura el nombre del traductor, es Juana Eyre: memorias de una aya, que procede de una traducción de la versión abreviada francesa que apareció en 1849 en la Revue de París. En este periódico aparecían de forma diaria 8 páginas de la novela, maquetadas de tal forma que se podían recortar y encuadernar posteriormente como si de un libro normal se tratara. Por este motivo, las páginas que aparecen una junto a la otra no van seguidas, habría que cortarlas y doblarlas para poder leerlas cómodamente.  En total la novela está compuesta por dos tomos que rondan las 150 páginas cada uno. Como curiosidad, os dejo a continuación un fragmento de una de las páginas del Diario de la Marina.

diario de la marina

La siguiente versión, que también se publicó en este formato de folletín, es de unas pocas décadas después. Entre el 9 de septiembre de 1882 y el 7 de febrero de 1883, se publicaron 4 páginas diarias de Juana Eyre ó Memorias de una Institutriz en el periódico El globo, sumando un total de 134 entregas. Esta versión es de nuevo abreviada y probablemente se basa en una traducción francesa, aunque no es la misma que la que fue usada para el Diario de la Marina ya que se aprecian algunas diferencias en el contenido. Os dejo también lo que sería una entrega diaria completa de la novela en este periódico, concretamente, el inicio de la historia. Si hay algún interesado, la versión completa la podéis leer aquí entera.

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Una vez leídas (al menos parcialmente) ambas versiones, resulta curioso cómo la ortografía y gramática de la época era sustancialmente diferentes a las de la actualidad. Cuesta un poco acostumbrarse, y además hay partes que se leen francamente mal debido a que son escaneados de documentos antiguos, pero es una experiencia de lo más interesante y enriquecedora poder ver cómo se leía antes y qué cambios se hicieron en la historia.

Espero que os haya resultado la entrada y que os animéis a leer estas peculiares versiones.

Adaptaciones de Jane Eyre

¡Hola a todos!

Aprochando que empiez un nuevo año, quería traeros una mini-entrada para la iniciativa de Adopta Una autora, que espero sea la primera de muchas en este 2018.

Este verano me propuse empezar a ver las distintas adaptaciones al cine y a la pequeña pantalla de Jane Eyre; por desgracia no he tenido mucho tiempo hasta el momento pero quiero intentar ponerle solución pronto, porque cada una de ellas es distinta, cambian detalles, forma de interpretar a los personajes y escenas de la novela que aparecen o que han sido eliminadas de formas un tanto arbitrarias.

Mientras tanto, quería dejar constancia en el blog de las numerosas adaptaciones que existen, y también alguna miniserie que existe sobre la familia Brontë, trantando de hacer una lista lo más completa posible (que seguramente iré actualizando con el paso del tiempo), y así poder ir tachándolas y poner enlaces a sus “reseñas” según las vaya viendo. Que esta lista sirva también como guía por si os apetece descubrir alguna versión más antigua o más reciente de Jane Eyre.

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  • 1934 – Jane Eyre, con Colin Clive y Virginia Bruce
  • 1943 – Jane Eyre, con Orson Welles y Joan Fontaine
  • 1950 – Jane Eyre (TV), con Charlton Heston y Mary Sinclair
  • 1952 – Sangdil, versión Hindi con Dilip Kumar y Madhubala
  • 1956 – Mei Gu (The orphan girl), con  Dai Lin  y Chun Yen
  • 1970 – Jane Eyre (miniserie), con George C. Scott y Susannah York
  • 1973 – Jane Eyre (TV), con  Michael Jayston y Sorcha Cusack
  • 1978 – El ardiente secreto (TV), con Joaquín Cordero y Virginia Manzano
  • 1979 – Les soeurs Brontë (miniserie)
  • 1983 – Jane Eyre (miniserie), con Timothy Dalton y Zelah Clarke
  • 1996 – Jane Eyre, con William Hurt y Charlotte Gainsbourg
  • 1997 – Jane Eyre (TV), con Ciarán Hinds y Samantha Morton
  • 2007 – Jane Eyre (miniserie), con Toby Stephens y Ruth Wilson
  • 2011 – Jane Eyre, con  Michael Fassbender y Mia Wasikowska
  • 2016 – To walk invisible (miniserie)

¿Sabiáis que había tantas versiones “modernas” de Jane Eyre? ¿Habéis visto alguna? De paso, si se os ocurre alguna más que no está en la lista y debería, por supuesto decídmelo en los comentarios 🙂

Si no nos leemos antes… ¡Feliz año 2018!

Película: Jane Eyre (1943)

¡Hola a todos!

Uno de mis objetivos es ir viendo poco a poco las distintas versiones de Jane Eyre que se han llevado tanto a la pequeña pantalla como a la grande e irlas comentando en este blog. Todas las entradas seguirán un poco el mismo esquema, primero os pondré la ficha técnica, después mi opinión y finalmente una serie de imágenes. Para empezar he decidido comenzar con una de las adaptaciones al cine más antiguas: Jane Eyre (1943), traducida como Alma rebelde en castellano, con Orson Welles y Joan Fontaine como principales protagonistas.

 

FJane_Eyre.jpeg.jpegicha técnica
Año: 1943
Duración: 97 minutos
Productora: 20 century fox
Director: Robert Stevenson
Guión: Aldous Huxley, Robert Stevenson, John Houseman
Reparto:  Orson Welles (Edward Rochester), Joan Fontaine (Jane Eyre),  Elizabeth Taylor (Helen Burns),  Margaret O’Brien (Adele Varens), Peggy Ann Garner (Jane, de niña), John Sutton (Dr. Rivers), Agnes Moorehead  (Sra. Reed), Hillary Brooke (Blanche Ingram), Edith Barrett (Sra. Fairfax).

 

En esta adaptación en blanco y negro de poco más de hora y media de duración, podemos ver las distintas etapas por las que pasa Jane Eyre a lo largo de su vida, empezando por su paso por la casa de su tía, por el internado de Lovewood y finalmente por Thornfield. Una jovencísima Jane es enviada por su tía, la Sra. Reed, al internado de Lovewood para que reciba una educación y para quitársela de encima. Una vez allí conoce a Helen, va sufriendo las distintas penurias a las que se ven sometidas las alumnas y tras diez años allí tiene el suficiente conocimiento y ambición como para encontrar un trabajo como niñera. Al poco de llegar a Thornfield conoce al Sr. Rochester, en el mítico encuentro en el camino con el caballo, y poco a poco van establenciendo una relación de amistad.

La ambientación de la película está muy conseguida, es claramente gótica, oscura, y precisamente el hecho de que esté en blanco y negro no hace más que acentuar esto. Las escenas tienen siempre muchos contrastes de grises y blancos, apenas hay luces, reflejando así fielmente la iluminación de la época, especialmente por las noches. Hay también ciertos momentos de tensión que quedan acentuados por tormentas, rayos que caen y demás elementos impactantes que también me han gustado y que encajan muy bien con la historia. Sirven para centrarte y para saber que está pasando algo que es realmente importante.

En cuanto a la actuación, por mucha fama que tenga Orson Welles, la verdad es que no me ha terminado de convencer como Sr. Rochester, cuesta bastante entenderle por el poco esfuerzo que parece poner en la pronunciación, es muy inexpresivo incluso para el personaje al que da vida, motivo por el cual también creo que la historia de amor se ha visto perjudicada. En la novela se puede ver claramente como va evolucionando la relación entre Jane y Edward, pero en esta adaptación me ha costado muchísimo creer que realmente hubiera algo entre los dos.

Sin querer destripar nada de la trama general, a pesar de que la película trata de ser fiel al libro, la segunda mitad es una adaptación extremadamente libre, eliminando muchísimas partes especialmente en la parte final. Para mi gusto, ciertas escenas que han sido eliminadas hacen que el efecto final quede bastante más difuminado que en la novela. No es que me moleste que ciertos personajes no aparezcan, pero creo que le daban algo más de redondez a la historia. Como curiosidad, a lo largo de la película van apareciendo fragmentos de textos que la propia Jane va leyendo, como si fuera una especie de diario.

Mi opinión general es que esta adaptación de 1943 no es mala pero no termina de reflejar ni el romance ni la trama de la novela, especialmente en la segunda mitad. Hay algunos saltos bruscos, la actuación de Orson Welles para mi gusto deja mucho que desear, y ya que hoy en día tenemos muchas más versiones entre las que elegir, a no ser que os encante el cine clásico o que la queráis ver simplemente por curiosidad, la verdad es que yo me decantaría por otra versión diferente.

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Jane Eyre, una autobiografía – Teatro Liure

A partir del 23 de febrero y hasta el 26 de marzo de 2017, en el teatro Lliure de Gràcia (Barcelona) se representará una adaptación de Jane Eyre, una autobiografía. El espectáculo tiene dos horas de duración y está en catalán.

La novela ha sido adaptada al teatro por Anna Maria Ricart, la dirección corre a cargo de Carme Portaceli, Ariadna Gil interpreta a Jane Eyre y Abel Folk será el encargado de dar vida al Sr. Rochester. El montaje cuenta con música creada por Clara Peya, que interpreta en directo la banda sonrona junto  con Laia Vallès (pianista) y la Alba Haro (violonchelista).

Tratando de mantener la ambientación pero sin potenciar en exceso del drama, la trama no se sitúa en ninguna época determinada ya que solo se busca transmitir emociones.

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Celebramos el 200 aniversario del nacimiento de la novelista inglesa Charlotte Brontë con Jane Eyre, la gran heroína romántica. Una mujer que sabe muy bien lo que quiere, pese a las convenciones de su época. Dirige el montaje Carme Portaceli.
Jane Eyre es una novela escrita en el año 1847 por Charlotte Brontë bajo el pseudónimo de Currer Bell. Con su nombre real, lo más probable hubiera sido que no les hubieran publicado, ni a ella ni a sus dos hermanas, Emily y Anne, ninguna de las novelas que escribieron. O, por lo menos, no habrían conseguido el éxito que obtuvieron (no en el caso de Emily y sus Cumbres borrascosas) ni, por tanto, la posibilidad de seguir escribiendo, que era la pasión de todas ellas.
Jane Eyre es una ventana a través de la que Charlotte Brontë nos presenta su visión del mundo. Jane opina sobre la diferencia arbitraria entre clases y hace especial atención al papel de la mujer en el mundo. Ella nunca deja que olviden que, por el hecho de ser pobre o de ser mujer, no es un ser inferior.
Pero por encima de todo, Jane Eyre es una obra romántica en la que la lucha por la libertad es el impulso que guía a la protagonista en un mundo en el que las mujeres no la podían alcanzar. También cuenta, claro, una gran historia de amor que sólo se podrá vivir cuando los dos protagonistas estén de igual a igual, cuando el amor no sea una cárcel, sino un acto de libertad.

Información e imagen sacadas de la página web del  Teatro Lliure

Hablemos de To walk invisible

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Hace escasos días se emitían en BBC one la mini-serie To walk invisible dedicada a contarnos un corto periodo de la vida de la familia Brontë. Con una duración de dos horas que se hacen muy cortas, iremos descubriendo cómo las tres hermanas se iniciaron en el mundo de la publicación, primero con un recopilatorio de poemas y después con sus tres obras más conocidas, Jane Eyre, Agnes Grey y Cumbres borrascosas.

En cuanto a las actrices elegidas, ya habían circulado numerosas imágenes e instantáneas del rodaje por lo que no me ha supuesto ninguna sorpresa, eso sí, desde el principio me llamó la atención que la imagen mental que yo tenía de Emiliy y de Anne no termina de encajar con sus apariencias, en cambio la de Charlotte sí era prácticamente igual. En varios lugares ha sido criticado ya que Anne fuera más bien tirando a peliroja en la miniserie, cuando hay imágenes y dibujos que la retrataban con el pelo moreno. A pesar de este y algún que otro pequeños detalle, las tres actrices han sabido darle vida a las tres hermanas de una forma más que correcta.

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Llama la atención que la serie se centra en dos ideas distintas, la evolución y degradación de Branwell en sus últimos años, y el proceso de escritura y publicación de las novelas. Para mi gusto la parte de Branwell tiene un peso excesivo y, aunque es importante en la familia Brontë, yo esperaba que ciertas cosas que se han dejado de lado en el tema de escritura hubieran salido en su lugar. También es curioso como en general todo siempre gira en torno a Charlotte o a Emily, y en la miniserie Anne tiene una importancia vital, tal y como sucedió en realidad, en lo relativo a la publicación de sus novelas. Y otra escena que ha quedado realmente bonita es cuando las hermanas le confiesan a su padre que en realidad las personas que hay detrás de los nombres Currer, Acton y Ellis Bell son ellas. Lo mismo sucede con la escena en Londres cuando van a ver a sus editores para resolver un grave malentendido.

Algo que también me ha gustado, aunque creo que para la gente que no tenga un mínimo conocimiento sobre la familia igual no termina de comprender, son las escenas en las que Branwell, Charlotte, Emily y Anne aparecen de niños jugando por la casa, escenas muy relacionadas con los cuentos e historias que escribían de jovencitos y que, aunque importantes, también quedan un poco desconectadas del resto de la trama.

Aunque por supuesto la trama y la fidelidad a la historia son cruciales en una mini serie de estas características, también lo es la ambientación, y como siempre la BBC ha hecho un trabajo magnífico en este aspecto. Los trajes, las calles, los paisajes, todo es absolutamente precioso y muy realista. Tal vez aunque sea solo por ver los escenarios, ya merece la pena ver la miniserie.

En general, To walk invisible me ha gustado a pesar de que se me ha hecho extremadamente corta y de la falta de profundidad en ciertos aspectos, pero también tenía claro desde el principio que en dos horas poco se podía contar. También pensaba que iba a llegar un poco más lejos en el tiempo,  termina cuando apenas acaba de fallecer Branwell, pero aún así me parece una representación muy interesante y amena de la vida de la familia Brontë por lo que si tenéis la oportunidad de verla, hacedlo.